En el post anterior hablaba de la geometría física de un disco duro, describía como funcionaba el soporte físico para almacenar  y recuperar datos. En este toca hablar de la estructura lógica de los discos duros,  que nos va a permitir trabajar con ellos de una manera mucho más amigable.

Trabajar con los discos duros accediendo directamente a los mismos, es decir, a su estructura física, sería muy complicado y engorroso. Imaginemos que queremos recuperar un fichero, si trabajamos directamente con su estructura física, tendríamos que indicar en que sectores, de que pista, de que platos, se encuentran los datos de nuestro fichero. Además, la estructura física puede variar mucho de unos discos duros a otros. En fin, una completa pesadilla.

Afortunadamente,  tenemos una capa de abstracción que nos permite trabajar con los discos duros sin necesidad de conocer su estructura física. Esta capa es la estructura lógica de los discos duros. Empleando la misma, podemos recuperar un fichero de datos sencillamente indicando el nombre del mismo. O guardar un fichero en una carpeta que hayamos creado, sin necesidad de indicar las ubicaciones físicas donde guardaríamos los datos.

Pero, ¿en qué consiste la estructura lógica de un disco duro?. Básicamente, está constituida por dos elementos: Las particiones y los sistemas de archivos.

Particiones

Una partición es una estructura lógica que nos permite organizar los datos en una unidad, entendiendo por esta última, la famosa letra que vemos en el administrador de archivos, que no es otra cosa que la representación y el acceso a una partición.

¡¡Ojo!!, una unidad, o la partición que representa, no tiene porque equivaler a un disco duro físico. La partición puede abarcar desde una parte de un único disco duro hasta varias partes de varios discos duros. Eso sí, de cara al usuario, se nos presenta como una unidad, un elemento unitario con el que trabajar.

Todo disco duro, tendrá al menos una partición que dependerá del Sistema Operativo que tenga instalado. Y toda partición, tiene un fichero que contiene la ubicación de todos los archivos de la partición, que es conocido como la Tabla de asignación de archivos.

En ocasiones, podemos oír hablar de la partición OEM. Esta no es otra cosa que una partición realizada por el fabricante del ordenador, donde almacena información del equipo y los programas de recuperación para, en caso de necesidad, restaurar el equipo a la configuración que traía de fabrica.

En Windows 10, podemos gestionar las distintas particiones que tenemos desde la utilidad “Administración de Equipos”, en versiones más antiguas desde “Administrador de discos”. Aquí podéis ver el aspecto del interfaz:

El administrador de equipos

SISTEMAS DE ARCHIVOS

La partición nos permite organizar el espacio del disco duro, pero necesitamos también poder organizar la información, guardarla y recuperarla. De esto último se ocupa el sistema de archivos, que nos permite definir los nombres de los archivos, controlar en qué sectores se guardan y crear carpetas para organizar adecuadamente el contenido del disco. Y si, en efecto, esto es lo que nos permite recuperar un fichero indicando solamente el nombre, sin tener que indicar todas las partes físicas del disco duro donde hay almacenados datos del mismo.

 

Para investigar: En algunas ocasiones, esta una de ellas, sugiero algunos temas relacionados para que los alumnos investiguen un poco más allá de los contenidos dados en la asignatura. En este caso mi sugerencia es que investiguen los distintos tipos de particiones que existen.

NOTA:

Este post es parte de la colección “Arquitectura de Sistemas” que reproduce los apuntes de la clase que imparto sobre este tema en ESIC. Puedes ver el índice de esta colección aquí.