Obviamente, el propósito de la fuente de alimentación es suministrar, a los distintos componentes del ordenador, la potencia que requieren para su correcto funcionamiento en todas las ocasiones.

Entonces, cuando dimensionemos nuestra fuente de alimentación para que pueda suministrar la potencia necesaria en todas las situaciones, nos pondremos en el peor caso.  ¿y cuál sería esta situación?, pues sencillamente que todos los componentes estuvieran funcionando simultáneamente y hubiera que proporcionar potencia a todos a la vez. Personalmente, yo le añado un extra de potencia, un pequeño margen que me permitiría ampliar el ordenador, instalar un nuevo componente, por ejemplo un segundo disco duro.

LA ADMINISTRACIÓN DE POTENCIA

No obstante, la situación descrita arriba no es ni de cerca la más habitual, durante la mayor parte del tiempo que el ordenador está encendido, voy a tener algunos componentes que no esté utilizando. Entonces, ¿para qué suministrar potencia de manera continua a estos componentes que están parados?, a fin de cuentas estamos consumiendo energía que no utilizamos, estamos realmente tirando energía.

La Administración de Potencia es la funcionalidad de las fuentes de alimentación que soluciona el tema descrito en el párrafo anterior. Sencillamente, lo que hace esta funcionalidad, es apagar el hardware que no se necesite en ese momento, que no se esté usando.

Imagino que si has leído hasta este punto estarás pensando en el estado de hibernación, cuando nuestro ordenador parece apagarse pero no es realmente así. Pues bien, no vas desencaminado, el modo de hibernación está controlado por esta funcionalidad: la administración de potencia.

Para terminar, sencillamente comentar que esta funcionalidad no la encontramos en las viejas fuentes de alimentación AT, por lo que en todo momento me refiero a las fuentes ATX