Ya he comentado anteriormente que la fuente de alimentación no tiene nada de fuente, en realidad no genera electricidad, sino que adapta el suministro de la red eléctrica a los voltajes y potencias que necesitan los distintos componentes del ordenador. Es por tanto, en realidad, un transformador.

Además de transformar la corriente eléctrica a los valores adecuados para los componentes del ordenador, la fuente de alimentación los protege de las variaciones de voltaje que se producen en el suministro eléctrico y que dañarían seriamente los componentes. Para ello cuentan con sistemas que filtran estos picos de tensión no deseados.

Aunque la protección que proporciona la fuente en un entorno estable como el doméstico es más que suficiente, en entornos de obra mucho menos estables, tendremos que utilizar componentes adicionales de protección. Voy a introducir dos componentes que cumplen con este propósito, los dos más habituales en este tipo de entornos inestables.

Regulador de tensión

Como su nombre indica, este componente mantiene los valores medios de tensión en niveles adecuados. En cualquier caso, estamos hablando de valores medios de tensión, cuando se trata de picos de tensión muy cortos, el regulador de tensión no tiene efecto y tendremos que usar un supresor de picos para protegernos.

Lógicamente, el regulador va colocado entre la alimentación de tensión y el equipo.

Supresor de picos

Este componente complementa al regulador de voltaje, protegiéndonos de los picos cortos de tensión, lo que no podía hacer el regulador.