Una vez conocemos la arquitectura básica de la CPU y entendemos lo que significa que sea single-core o multi-core, inmediatamente pasamos a preguntarnos como de buena es la CPU de nuestro ordenador. Y la respuesta que habitualmente damos es que el rendimiento de la CPU está directamente asociado al número de núcleos de nuestro procesador, a más núcleos mejor CPU.

Pues bien, aunque es cierto que cuantos más núcleos tenga nuestro procesador mejor rendimiento tendrá, no es este el único factor que hay que tener en cuenta. Para medir el rendimiento de una CPU emplearemos tres variables:

  1. Velocidad de reloj (GHz): Determina el número de ciclos por segundo con los que trabaja cada núcleo. A mayor velocidad, más instrucciones podrán procesarse por unidad de tiempo y lógicamente, tendremos mayor rendimiento.
  2. Número de bits que gobierna en cada ciclo de reloj: Condiciona el tamaño de instrucción de nuestro procesador. A mayor número de bits, mayor podrá ser el tamaño de la instrucción y mejor el rendimiento.
  3. Número de núcleos: Cada núcleo es en realidad un procesador, es decir, un componente que puede procesar instrucciones. A mayor número de núcleos, más instrucciones podremos procesar y mayor será el rendimiento.

Estos son los tres parámetros fundamentales a emplear cuando hablamos del rendimiento de una CPU, pero para poder comparar procesadores entre si, habría que definir la prueba a realizar. Normalmente esta gira en torno al tiempo que lleva al procesador la ejecución de un conjunto de instrucciones determinadas.

Los Sistemas Operativos suelen proveer información del rendimiento de la CPU del sistema, si bien no dan ningún número concreto, sino las características antes mencionadas. En Windows, puedes ver el rendimiento de la CPU del equipo en el “Administrador de tareas”, en la pestaña rendimiento. Aqui te dejo un ejemplo de mi ordenador:

Rendimiento de la CPU